Financial (Dis-) Information and Disclosure: Experimental Evidence from Mexico

Miércoles 11 Diciembre, 2013

Rodrigo Eyzaguirre Miraglia reyzaguirre@ipe.org.pe

El presente texto es un resumen del paper “Financial (Dis-) Information and Disclosure: Experimental Evidence from Mexico”, escrito por Xavier Giñe, Cristina Martínez de Cuellar y Rafael Keenan Mazer, economistas del Banco Mundial. La motivación de la investigación fue conocer la calidad de la información brindada y los productos financieros ofrecidos a clientes de bajos ingresos por parte del sector de servicios financieros en países emergentes. Para ello se realizaron dos estudios para tanto conocer la calidad de la información provista como también  la influencia de esta en la toma de decisiones de los clientes. 

Antes de presentar los dos estudios se realizó una introducción del tema a analizar. Existen características propias del sistema financiero que llevan a que no se tomen buenas decisiones. En primer lugar, no hay retroalimentación inmediata acerca de la utilidad que brinda el servicio, ya que se deben esperar períodos de tiempo para conocer los resultados de este. En segundo lugar, algún error en la elección de algún producto financiero sobre otro es problemática porque los servicios tienen altos costos. Es más, hay una gran variación en los costos de una misma cantidad de préstamo; por ejemplo, una cuenta corriente es siete veces más costosa que una cuenta básica (sin honorarios ni comisiones). Por último, existe un problema de asimetría entre clientes menos informados e instituciones financieras mejores informadas, la cual puede surgir por una diferencia de incentivos entre el cliente, que busca el producto más barato que satisfaga sus necesidades, y la institución que busca ganar más rentabilidad.

Dado este contexto, muchos gobiernos han introducido normativas en los servicios financieros para mejorar la transparencia y divulgación de información. La legislación mexicana obliga a las instituciones a incluir información importante (tasas, costos de mantenimiento, etc.) en la promoción de los servicios que ofertan. En base a este problema de provisión de información surgen dos ideas. La optimista se pregunta, ¿por qué, si una empresa que provee servicios financieros desea ganar mercado, no hay un incentivo a tener productos financieros más simples y así competir? En contraposición, la pesimista concluye que las firmas ganan más dinero cuando no hay precios transparentes, por lo que deliberadamente no los muestran así.

El primer estudio se realizó en 4 pueblos en la periferia de México D.F., seleccionados por su alta penetración de instituciones financieras con miras en consumidores de ingresos medios-bajos, y por su alta proporción de población con ese nivel de ingresos. La metodología constaba de entrenar a dos grupos de individuos para que se acerquen a estas instituciones a solicitar información acerca de cuentas bancarias y de esta manera auditar la calidad y cantidad de esta que se provee. Estos grupos fueron presentados con libretos diferentes para solicitar información, es decir, hubo consumidores experimentados e ingenuos. La definición de la experiencia de un consumidor se da por su conocimiento de conceptos financieros (financial literacy) o por su conocimiento de la competencia en el mercado de servicios financieros. Si existía información que no era provista por quien atendía, a diferencia del ingenuo, este debía preguntar por aquella información. Los grupos pedían información sobre cuentas de ahorro o de inversión. Esto quiere decir que quienes pedían préstamos debían ser o aparentar personas de bajos ingresos, mientras que quienes auditaban las cuentas de ahorro podían ser interpretados por verdaderos auditores profesionales.

Los resultados fueron los siguientes. El primero se refiere al tiempo de atención por persona. Se observa que quienes tienen mayor experiencia pasan más tiempo cara-a-cara con quien los atienda. Segundo, los bancos tienden a rechazar más préstamos a consumidores altamente endeudados, así prestando de manera responsable. Tercero, la información acerca de requerimientos legales es brindada de la misma manera entre consumidores ingenuos y experimentados.  Cuarto, la información oral brinda mayor información, a ambos grupos, que la información impresa.

No obstante, el resultado más importante es que los trabajadores del banco pueden no brindar información acerca de las comisiones y honorarios que se pagan, y dado que en el estudio sólo los experimentados pueden preguntar acerca de información adicional, hay un sesgo en la información que obtienen los dos grupos. Además, según los resultados de la prueba, en la mayoría de casos los experimentados deben preguntar por las comisiones y honorarios, en vez de que sean comunicadas. Por último, se observó que de 60 veces que se pidió cuentas de ahorro, solo 2 se dio información acerca de la cuenta básica, que a diferencia de la cuenta corriente, no cobra comisiones y honorarios. Estas dos observaciones finales pueden llevar a concluir que existe una política corporativa de no brindar información transparente para tener mayor rentabilidad.

El segundo estudio consiste en elegir de manera aleatoria a un grupo de personas y llevarlos a un laboratorio donde se les entrega cinco mil pesos e información (hoja resumen)  acerca de los productos financieros ofrecidos por 5 bancos. Las personas reciben un premio por elegir correctamente así están realmente incentivados a tomar esa decisión. Además, antes de realizar el experimento se le entrega a un subgrupo, vía mensaje de texto o por video con un especialista en el tema, información acerca de cómo elegir, qué elementos son importantes en el mercado financiero, etc. Luego de someter a estas personas a las pruebas, los resultados que obtuvieron fueron los siguientes: i) Las personas se sienten más cómodas leyendo información en dólares o pesos que en porcentaje; ii) si agregas más opciones para elegir (bancos, productos, etc) complicas la decisión; con 5 bancos, el 60% elegía el mejor producto, con más de 5 solo el 30%; iii) la información vía mensaje de texto o video no tiene efecto en la decisión; y iv) es importante la manera en la que se presenta la información: cuando a la muestra seleccionada se le entregaba un cuadro comparativo el porcentaje de escoger el mejor producto aumentaba considerablemente; esto origina un problema de política porque no queda claro quién podría responsabilizarse de entregar este cuadro comparativo, dado que los bancos definitivamente no brindarán información sobre su competencia.

A partir de la investigación se puede llegar a las siguientes conclusiones. Primero, las instituciones financieras no informan acerca de honorarios y comisiones a menos que el cliente lo pregunte. Segundo, la manera en que se presenta la información financiera importa en la toma de decisiones y se puede observar un trade-off entre cantidad y calidad de información brindada. Un reto para el estudio similar que se está realizando en Perú es encontrar una variable que pueda explicar significativamente el efecto de la calidad de la información en la toma de decisiones financieras. 

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