Lloremos por Argentina

Miércoles 29 Enero, 2014

Los medios nacionales e internacionales han cubierto extensamente la última ola de problemas económicos de Argentina. La reciente devaluación del tipo de cambio oficial y las idas y venidas en los extensos controles cambiarios son sólo un paso más en el caótico deterioro económico de Argentina. Este deterioro es producto de las increíblemente desatinadas e insostenibles políticas que están en marcha hace años y que no muestran señal alguna de cambiar. Las cosas se van a poner mucho peor en Argentina antes de que algún día, con suerte, mejoren.

pbi_per_capita_por_paisesCon breves interludios, Argentina viene deteriorándose económicamente desde hace por lo menos 60 años y probablemente lo siga haciendo por un periodo prolongado aún. Argentina era una de las naciones con mayor ingreso por habitante del mundo hace tres generaciones –por encima de Japón, Noruega y Suecia, por ejemplo– y hoy es un país de ingreso medio –por debajo de Chile– y con tendencia a caer en este ranking internacional (ver gráfico 1). Esto no es producto de la casualidad ni de oscuras conspiraciones de banqueros internacionales –una de las explicaciones que se pone de moda en Argentina cada vez que la crisis económica se agudiza– sino de las decisiones tomadas deliberadamente –y con frecuencia con importante o incluso mayoritario apoyo de la población– por las autoridades argentinas. Mientras la calidad de estas decisiones no mejore significativamente no hay motivo para pensar que cambiará la tendencia de deterioro de largo plazo.

_reservas_internacionales_y_tipo_de_cambioPara cualquier peruano de más de más 30 años, observar lo que sucede en Argentina provoca una sensación de angustia ajena. Un deja vu preocupante. Esto ya lo vivimos. Los permisos gubernamentales para poder adquirir dólares, los tipos de cambio múltiples, los controles de precios, las reservas internacionales que colapsan, la inflación que aumenta descontroladamente, los déficits fiscales, el saqueo estatal de los ahorros, los anuncios y explicaciones oficiales absurdas, con asignaciones de culpa a todos menos a los culpables (ver gráfico 2).

Resulta increíble que existan aún en el Perú quienes sostienen ideas semejantes –sino iguales– a las que balbucean los asesores económicos de la presidenta Kirchner. Entre éstos últimos se encuentra –aunque no lo crean– el mismísimo Daniel Carbonetto, fatídico asesor económico argentino del primer –y desastroso– gobierno de Alan García. La explicación que dan estas personas cuando se les señala el total fracaso de sus políticas varía entre “no se mantuvo el rumbo lo suficiente”, “existieron algunos errores que se pueden corregir pero la esencia de la política era correcta” y “fue resultado del deliberado sabotaje de los grandes poderes”. Algunos pocos, los realmente desvergonzados, incluso cuestionan la realidad y niegan que haya habido tal fracaso, sacando una página de la estrategia de los neonazis que niegan el holocausto.

Ningún país tiene políticas perfectas que copiar a la letra y siempre habrá políticas que sean más adecuadas para algunos países que para otros, pero la historia nos enseña claramente que hay ciertos lineamientos básicos que en general funcionan bastante bien y otros que casi siempre funcionan muy mal. La historia también nos enseña, con la misma claridad, que el desarrollo económico beneficia en el sentido más amplio a todos los grupos sociales. En el largo plazo, en los países con crecimiento exitoso, las diferencias en el progreso de los distintos grupos sociales se explican principalmente por los niveles de educación y por el éxito de las demás políticas públicas orientadas a igualar las oportunidades de los ciudadanos.

Que Argentina nos refresque la memoria de lo mal que se pueden hacer las cosas y de la diferencia que ocasiona hacerlas mejor. El progreso no es producto de la casualidad sino de decisiones que crean las condiciones que incentivan el trabajo y la inversión. Pese a lo que hemos progresado en la mayoría de campos nos falta mucho aún para decir que hacemos bien las cosas. Hagámoslas.

3 comentarios on "Lloremos por Argentina"

DIOGENES BENDEZU (no verificado) Mié, 29/01/2014 - 13:26 · responder

Si un modelo de gbno funciona , hay que fortalecerlo con politicas serias, responsablemente, gobernar sin prepotencia, a espaldas del pueblo.
Y no basta los anuncios y explicaciones oficiales absurdas, con asignaciones de culpas a todos, menos a los culpables.
Para el gobno, solo son censaciones.
ante este modelo de dessacirtos, sacado la estrategia de los NEONAZIS que niegan el HOLOCAUSTO

Pablo amistrano (no verificado) Mié, 29/01/2014 - 21:46 · responder

Me gustaría que esta nota la lean los casi 200 o 300 mil peruanos que residen en Argentina. Me temo que su opinión es un tanto disímil.

José Prado (no verificado) Jue, 30/01/2014 - 20:33 · responder

Las políticas aplicadas en Argentina y algunos otros países que siguen la misma linea, por la cual camina ahora Argentina beneficia a las personas con bajos recursos en el corto plazo por eso la aprobación a estos gobernantes por parte del pueblo es demasiada alta, pero el largo plazo es muy diferente. CAOS TOTAL!!
Sino demos una mirada al Perú de los 80', no cometamos los mismos errores.

Leave a Comment

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.