La Teoría Económica de los Bienes Ilegales: El caso de las drogas (Becker, Murphy y Grossman, 2004)

Martes 29 Octubre, 2013

Por: Victor Fuentes  vfuentes@ipe.org.pe

Pese a los constantes esfuerzos de los gobiernos y agencias de cooperación internacional a favor de erradicar la producción y el consumo de las drogas, esta actividad sigue en constante crecimiento: solo en 2012 la recaudación por concepto del tráfico de drogas significó 3.6% del PBI mundial según la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (UNODC). En “La Teoría Económica de los Bienes Ilegales: El caso de las drogas”  los autores evalúan la actual estrategia de lucha contra las drogas que consiste en declarar ilegal la producción de estupefacientes y penalizar a quienes violan la ley, y la comparan con la posibilidad de permitir su producción y gravar su venta aplicando un impuesto elevado con el objetivo de reprimir su consumo. El esquema planteado también permite extrapolar el análisis a otros mercados de bienes ilegales, como la prostitución.

A pesar de que ambas estrategias mencionadas anteriormente tienen como fin último la disminución del consumo de drogas, el análisis muestra que los resultados son significativamente diferentes. La equivalencia usualmente aceptada entre la reducción de las cantidades a través de una contracción en la oferta y la imposición de impuesto falla en su totalidad cuando dicha reducción en las cantidades es inducida por la represión y el castigo.

Según los autores, la represión reduce el consumo elevando los costos de los proveedores debido a que se arriesgan al encarcelamiento; así, el incremento de los costos conlleva a precios más altos que inducen a menor consumo. Sin embargo, si la demanda es inelástica[1] (como podría identificarse al mercado de drogas) mayores costos provocan precios más altos, y dado que la demanda absorbe el cambio en el precio, finalmente se elevan los gastos en estos bienes ilegales. Por lo tanto, una represión que eleva el precio final y además implica un gasto gubernamental elevado (por descubrir a vendedores ocultos) significa un costo social mayor.

Asimismo, indican que la legalización de las drogas, y la consecuente aplicación de un gravamen, no sufre del problema antes descrito y pueden ser más efectivos en la reducción del consumo, sin importar la elasticidad de la demanda. A pesar de que la legalización implicaría la existencia de un mercado negro que procura no pagar los impuestos, basta con que la represión eleve los costos de producción clandestina por encima del costo de producción legal para desalentar la producción ilegal.

Finalmente, Becker, Murphy y Grossman aseguran que siguiendo a la teoría de la represión, los inmensos beneficios que obtienen los proveedores que logran evitar la detección de los bienes ilícitos los dotan de recursos suficientes que explican la dificultad de la lucha contra las drogas, porqué los narcotraficantes tienen recursos para corromper a funcionarios y en algunos casos a gobiernos, y porqué los esfuerzos por reducir la oferta de droga conllevan una excesiva violencia y un empoderamiento exacerbado de los cárteles de droga.

 

[1] Escaso cambio en la cantidad demandada ante un cambio en el precio

*Imagen: Cuadro ganador del Concurso Nacional de Pintura 2012 “Un Perú Sin Drogas”. Autor: Julio Jaque Jara.

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