Evitemos que congresistas hagan farra de fin de ciclo: ¡váyanse de vacaciones anticipadas!
12 de diciembre de 2005
De un total de 90 proyectos de ley que están en la agenda del pleno del Congreso para su debate y aprobación, 55 corresponden a iniciativas en el campo económico. Hay iniciativas como la prórroga indefinida de exoneraciones tributarias de la selva, las modificaciones al Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP), el proyecto de Ley General del Empleo Público, entre otros. (Gestión)
Ahora resulta que pretenden hacer en sólo 4 días lo que no hicieron en 4 años. Una locura típica de nuestros padres de la patria. Varios de esos proyectos carecen de viabilidad y han sido cuestionados por el MEF. Y no sólo porque se trata de temas complejos que merecen mayor debate y análisis, sino también porque su impacto en la economía podría ser determinante. Muchas de estas iniciativas debieran ser parte de una reforma integral del Estado y no tomadas como puntos aislados. Con las elecciones a la vuelta de la esquina y con legisladores buscando votos, insistir en estas propuestas sólo garantiza mayor gasto y desorden (salvo contadas excepciones). Esperamos que sean vistas por el siguiente Congreso.
Una de ellas es, por ejemplo, la Ley del Empleo Público, que además de no contar con la aprobación del Ejecutivo, tal como está planteada contradice el objetivo inicial: ordenar y sincerar la planilla del Estado. Así, no sólo evita que se evalúe permanente al personal público, que se le remunere en función de sus méritos y que responda por sus actos ante la sociedad (accountability), sino que también introduce de contrabando el mecanismo de negociación colectiva, elimina los contratos por tiempo definido y descarta la tercerización. También está en agenda la iniciativa que excluye a Petroperú del único filtro de control de la calidad del gasto público (SNIP), así como de los ámbitos del Consucode y del Fonafe: un escandaloso proyecto que introduce altos niveles de discrecionalidad en el control de los recursos de los peruanos, en una empresa cuyas administraciones recientes se han caracterizado por aparecer siempre vinculadas con actos de corrupción y malos manejos (si no, preguntemos a la Contraloría).
Pero para las ambiciones de nuestros legisladores el Cielo es el límite. Hay proyectos que prorrogan las exoneraciones tributarias a la Amazonía (que han perforado el sistema, generando, informalidad, elusión, evasión y contrabando), que proponen el precio de paridad de exportación como tope al precio de los combustibles (control de precios), que garantizan el pago en soles de obligaciones concertadas en moneda extranjera (control del tipo de cambio), entre otros.

El Perú ocupa el puesto 115 de un total de 117 países, en relación con la efectividad del Congreso creando leyes. Y se ubica entre los últimos de la región.
No es casualidad, entonces, que este Congreso haya sido el más impopular de la historia (6% de aprobación, según la última encuesta de Apoyo).