Apurímac destacó en 2023 por tener el menor porcentaje de jóvenes que no estudian ni trabajan (ninis), con solo un 8.9%, muy por debajo del promedio nacional de 18.2%. Sin embargo, este bajo porcentaje se explica porque cada vez más jóvenes optan por estudiar: la proporción de estudiantes aumentó en 38.7%, mientras que la de jóvenes que trabajan disminuyó en 13.5%.

Jóvenes en la informalidad

El empleo formal de jóvenes en Apurímac también mostró resultados positivos, al crecer 35.8% en 2024, principalmente en los sectores servicios (58.6%), comercio (14.2%) y construcción (7.8%). Sin embargo, la informalidad sigue siendo un reto importante. En 2024, el 93.2% de los jóvenes en Apurímac trabajaron en el sector informal, frente al el 85.3% de la población adulta.

De hecho, los sectores que más han incrementado la contratación de jóvenes son también aquellos con altos niveles de informalidad y bajos salarios. El sector agropecuario, por ejemplo, concentra el 40% del empleo juvenil, pero es completamente informal y ofrece remuneraciones muy bajas: los jóvenes que trabajan en este sector ganan en promedio apenas S/259 al mes, muy por debajo del salario mínimo. Por su parte, en el sector de hoteles y restaurantes, el empleo juvenil creció 56% en 2024, llegando a concentrar al 12% de los jóvenes apurimeños. No obstante, el 96% de estos empleos son informales, y el salario promedio apenas alcanza los S/621 mensuales.

Las brechas salariales entre trabajos formales e informales siguen siendo un desafío importante para los jóvenes. En el sector minero, por ejemplo, los jóvenes en empleos formales ganaron en promedio S/4,805 al mes, más del doble que aquellos en la minería informal (S/2,124).

Perspectivas y recomendaciones

Para 2025, se proyecta que el empleo juvenil continúe recuperándose, impulsado por el crecimiento económico de Apurímac en 2024 (+6.9%). Sin embargo, persisten grandes barreras para acceder a empleos formales. Según la Encuesta de Demanda Ocupacional 2025, una de cada cinco empresas formales en la región prefiere contratar a personas mayores de 30 años, lo que resalta la necesidad de que los jóvenes fortalezcan su competitividad. Para enfrentar este reto, es fundamental impulsar la inversión privada que genere empleo formal y ampliar los programas de inserción laboral, como capacitaciones técnicas y mentoría vocacional.