Los retos urgentes para sostener el crecimiento económico del Perú
Entrevista en Rumbo Minero
Aunque la recurrente inestabilidad política estuvo presente este año, la economía peruana logró en el 2025 mejores resultados que los previstos en su inicio. Por el contrario, el desempeño de nuestra industria minera fue menor a lo esperado, pese al extraordinariamente favorable contexto internacional en que se desenvuelve. ¿Por qué? Diego Macera, Director del Instituto Peruano de Economía (IPE) y del Banco Central de Reserva (BCR), responde a esta y otras interrogantes sobre lo que este año deja para el Perú, así como enumera los retos que el país y la minería deberán enfrentar a futuro.
¿Qué balance harías de lo que nos deja el 2025 en el ámbito económico del país?
Que hemos tenido un desempeño algo mejor de lo que habíamos previsto al principio. Probablemente cerremos con un crecimiento del PBI del orden de 3,3%; eso lo vamos a saber más adelante. Pero, en general, la gran mayoría de indicadores registran velocidades entre buenas y adecuadas. Tenemos tasas de inversión privada con un crecimiento real interanual de doble dígito, al igual que el de las importaciones de bienes de capital, importación de insumos industriales e importación de vehículos. Y también está incrementando el consumo de cemento, el pago de IGV, así como la masa salarial y el empleo, que también se encuentra creciendo fuerte.Entonces, por donde uno mire, ve una economía que en el 2025 ha crecido a niveles relativamente robustos. Sin embargo, eso no nos debería distraer del hecho que, en realidad, el Perú podría haber crecido más, mucho más, con una coyuntura política algo más estable.
¿Cómo se explican tales resultados económicos con gobiernos políticamente tan deficientes como los que hemos tenido? El último, por ejemplo.
Mira, el gobierno anterior tuvo un montón de limitaciones,pero también creo que, a pesar de ello, los inversionistas entendieron que, al menos, les daba algo de predictibilidad económica. Y, en buena cuenta, eso fue suficiente o por lo menos abonó en buena medida la fuerte recuperación de las expectativas empresariales, que este año han alcanzado un nivel de optimismo similar al que teníamos en el 2019. Y eso ha ido en línea con la recuperación de la inversión privada y del resto de indicadores económicos que señalé antes.
En esa medida, creo que eso ha sido una buena muestra de que se necesitaba un poco de predictibilidad, algo de estabilidad política por lo menos en un horizonte cercano, apenas un poco de estabilidad económica, además de una macroeconomía relativamente ordenada, términos del intercambio boyantes, una inflación baja y tasas de interés a la baja, para tener como resultado los números que estamos viendo ahora. Lo que nos invita a pensar entonces que, si logramos eso con un gobierno como el de la señora Boluarte, cómo hubiera sido o cómo podría ser, para ser optimista, con un gobierno que genere algo más de estabilidad.
Pensando en perspectiva, un gobierno que nos dé condiciones mínimas para una gestión aceptable.
Sí. Y no estamos hablando de que debe ser una súper nueva administración, con un súper estadista, que ojalá lo fuera, sino una que nos dé cierta predictibilidad, algo de certidumbre y que, ojalá, pueda hacer algunas reformas pendientes. Nos basta con eso; porque, dada la situación actual, creo que nadie pretende que se transforme el país en cinco años. Si logramos eso y se mantuviesen las condiciones externas, el Perú tiene condiciones de crecer uno o dos puntos más por año a partir del 2027.
Ahora, alguien podría decirme, y con razón, que eso no es suficiente, que el Perú debería estar creciendo bastante más con las condiciones macro que tenemos. Y tienen razón, pero para eso sí necesitas una política más ordenada.
ELECCIONES Y FUTURO
¿Existe la posibilidad de que los resultados electorales del próximo año pongan en riesgo las actuales condiciones de estabilidad?
Todas las elecciones tienen incertidumbre, pero la del 2026 es una elección particularmente incierta. Tenemos un mar de candidatos y todos con aceptación muy baja.
De hecho, todos los punteros no llegan al 40% de apoyo y ni siquiera se puede prever a los que pasarían a segunda vuelta, lo que se traduce en mucha más incertidumbre de la que teníamos en la elección del 2021, por ejemplo.
No obstante, poniéndole un toque optimista a esa perspectiva, creo que tener un Senado debería ayudarnos a contar con algo más de predictibilidad y estabilidad política en general. Ojalá que se consolide una Cámara más reflexiva, un espacio que pueda hacer un mejor análisis de costo-beneficio de las normas, por ejemplo, o que genere normas luego de que se hayan madurado. Y, además, que permita evitar lo que pasó recientemente con la señora Boluarte, que fue vacada en menos de 24 horas.
Al margen de las políticas, ¿cuáles son las principales tareas económicas en las que debería enfocarse el próximo gobierno?
En el plano económico, hay cosas que no dependen tanto de nosotros. Hoy, por ejemplo, tenemos muy buenos términos de intercambio. Básicamente, ha sido suerte, pero ojalá se mantengan por varios años porque, históricamente, el crecimiento de la economía peruana depende de los términos de intercambio. De hecho, según las estimaciones, pueden explicar cerca de la mitad del crecimiento.
Pero de lo que sí controlamos, tenemos que prestarle un poco más de atención a la parte fiscal. Es importante y creo que, si no le prestamos algo más de atención, se nos puede ir de las manos. Algunas normas que ha ido aprobando el actual Congreso, por ejemplo, pueden generar un impacto muy importante sobre los objetivos de consolidación fiscal que debería tener el Perú a largo plazo. Lo hemos advertido desde el Consejo Fiscal. Aparte de eso, si hay una tarea en la que debería centrarse el próximo gobierno, aún si no logra tener mucho peso político, creo que debería ser la reforma del servicio civil. Entre todas las pendientes, me parece que esa reforma es la más importante.
¿Por qué?
Porque mucho de lo que necesitamos lograr en el país depende de ella: en salud, por ejemplo, o en educación, en infraestructura, etc. Y para conseguirlo, la condición necesaria es tener previamente un buen servicio civil, funcionarios capaces de ejecutar las normas, técnicos capacitados, procesos de selección basados en la meritocracia.
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